El siguiente informe periodístico fue realizado este año en el contexto de la cátedra Taller de Producción Periodística, del quinto año de la carrera de Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
El tema del informe es la historia, desarrollo y situación actual por la que atraviesan las instituciones deportivas de la ciudad de Paraná, y el importante papel que cumplen en la inclusión y contención social de los jóvenes para no ser llevados por los vicios a los que los tienta la sociedad.
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Cada año que una institución cumple, es una
etapa de superación para la sociedad a la cual pertenece,
pues, en él, va representada una camada más de jóvenes
encauzados en la más sana (…) de las actividades: el deporte.
(Felicitación al Club Atlético Belgrano de Paraná en ocasión de su 45º aniversario. Boletín Institucional del club, 1956)
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Punto de encuentro y de referencia para las familias, ámbito de contención social y educación, semillero de atletas, las entidades deportivas de Paraná nacieron a comienzos del siglo XX, dando propulsión a la vida social de las comunidades. Muchos se arraigaron en torno a una nacionalidad, otros, por los oficios de quienes los impulsaron, y están aquellos que se nutrieron de la naturaleza para definir su identidad. Pero todos persiguen un mismo fin: promover el deporte y la inclusión.
Lejos de la realidad lucrativa que mueve al mercado capitalista, los estatutos de los clubes consagran que su única finalidad es la del bien común, y en función de esto fueron consolidando valores como la solidaridad, la integración, la participación y la vida democrática. Sin embargo, no permanecieron inmunes a los embates de crisis económicas, la falta de apoyo del Estado en materia legal y financiera, y amenazas de ser despojados de sus espacios.
Roberto
Gerez, presidente del Club Sportivo Sirio Libanés, de amplia
trayectoria en la institución, sintetiza en breves palabras
los riesgos a los que están expuestos estas instituciones:
− Hace un tiempo vinieron los de la comisión a decirme que unas personas querían poner un shopping chino, no se, una de esas cosas…
− ¿Un supermercado?
− Si, si, eso: un supermercado chino. Por esto de los terrenos, que necesitan espacios para edificios y comercios, y cómo somos un club de 50 socios es chico... ¿Sabés qué les dije? ¡Con nosotros adentro van a hacer un supermercado chino acá! – dijo orgulloso el presidente del Club Sportivo Libanés.
La unión hace la fuerza
De acuerdo al Censo Nacional de 1914, Paraná contaba con 36.000 pobladores, muy pocos en comparación a los 270.968 habitantes arrojados en el último registro de 2001. Más allá de los números, los jóvenes de la época sentían la necesidad de tener un lugar de reunión y de practicar actividades físicas. Movilizados por este espíritu, y en virtud de los espacios disponibles, es que fueron creando diversas instituciones deportivas, muchas veces ligadas a una colectividad, como es el caso del Centro Juventud Sionista, de raíces judías; por las profesiones de la época, como el Club Atlético Talleres, por los talleres del ferrocarril; o por las ventajas naturales, como son los clubes de ribera, dedicados en mayor medida a actividades acuáticas.
Según la Ley Nacional de Deporte 20.655, en su Artículo 16 del capítulo VII se consideran “instituciones deportivas a las asociaciones que tengan por objeto principal la práctica, desarrollo, sostenimiento, organización y/o representación del deporte o de algunas de sus modalidades. El Estado Nacional reconocerá la autonomía de las entidades deportivas existentes o a crearse”, y no deben tener ánimo de lucro. La capital entrerriana cuenta en su haber con algo más de 80 entidades de estas características, las cuales están agrupadas desde 1997 en la Asociación de Clubes de Paraná (Acludepa), desarrollando actividades en pos de proteger a estos establecimientos.
“Hace tiempo se vio la necesidad de que los
clubes
se agrupen, porque solos por su parte era difícil lograr
beneficios que sean perdurables en el tiempo. Así podes ir
un día y pedir un subsidio o determinadas cuestiones que te
sirven para el momento, pero lograr políticas de estado, de
protección del deporte, estar exento en el pago de
impuestos, tener descuentos en la tarifa de la luz, se logró
gracias a esta unión, y hemos puesto sobre el tapete esta
función fundamental que tienen los clubes en la ciudad, la
de contener a los jóvenes”, refleja César Gonano, presidente
del Atlético Echagüe Club.
Según reza en el estatuto de esta organización, Acludepa tiene entre sus objetivos: concertar acciones comunes tendientes a la consolidación y expansión de los clubes que la integran; asesorar en la interpretación de las normas vigentes a sus asociados que tuvieren vigencia en el futuro y desarrollar el espíritu de solidaridad entre las entidades brindándoles el apoyo a su alcance.
Mucho tiempo pasó desde la conformación de
las entidades deportivas de Paraná
para
que aunaran esfuerzos y olvidaran contiendas. “Veíamos que
las dificultades eran comunes, pero no nos juntábamos.
Teníamos una rivalidad en la cancha y continuaba luego con
los dirigentes, y
nos hemos dado cuenta que la rivalidad es
solo en la cancha, que los dirigentes estamos por sobre todo
eso luchando por solucionar los problemas”, manifiesta el
vicepresidente de Acludepa y presidente del Club San
Agustín, Hugo Grassi.
Esta competencia desaparece, además, cuando una institución está en riego, en crisis, a punto de perder sus estructuras, sus bienes, que al fin y al cabo son la materia prima de su existencia. Al respecto, Gonano recuerda que “desde que comenzó a trabajar la Unión, Echagüe tuvo un momento de crisis donde estaba en riesgo de remate y se hizo un abrazo simbólico al club en toda la manzana, con cientos de personas de todos los clubes para que no se rematara”.
Al tiempo agrega: “Y así hoy nos pasa: Universitario estaba en peligro, y vamos todos por Universitario, porque creemos que en primer lugar, para poder competir necesitás de los demás clubes; pero en segundo, porque se ha creado una hermandad y sabemos que hoy todos estamos por una finalidad común de contener, mejorar una sociedad que creemos el deporte en eso es muy importante, para que los chicos estén alejados de ciertos vicios”.
De prórroga en prórroga, una ley que no llega
“Por una exigua deuda se pretende rematar la totalidad del predio de Universitario”, rezaba un titular de septiembre de 2008 en la página web de Acludepa. El club estaba en riesgo a raíz de un pedido de embargo del abogado Raúl Chemes, en reclamo del cobro de honorarios. Desde la Unión de entidades deportivas se realizaron acciones para ayudar a paliar esta situación.
Gracias a los esfuerzos mancomunados de los
clubes de Paraná, se obtuvo respuesta del Estado provincial:
la Ley d
e
Inembargabilidad de Clubes 9.580, publicada en el Boletín
Oficial del 20 de julio
de
2004.
Esta norma
suspende provisoriamente “subastas y
ejecuciones en curso contra los bienes de las entidades
deportivas con domicilio en la provincia de Entre Ríos”, y
es prorrogada por el Senado cada vez que su vencimiento se
avecina. Pero, como en todo papel legal, hay que leer la
letra chica.
“La ley de inembargabilidad de lo único que no nos protege es de los juicios laborales, te pueden ejecutar la propiedad en ese caso, con cualquier otra demanda no hay problema. Pero la mayoría de los juicios que tenemos son de este tipo, y estamos necesitados de una legislación laboral porque los clubs están en riesgo total”, confiesa Hugo Grassi, quien también es el director de Deportes Federados de la Subsecretaria de Deportes municipal.
César Gonano también se refiere sobre esta reglamentación: “ahora fue aprobada por un nuevo periodo, y hay una bicameral formada para decidir una ley definitiva. Lo que pasa es que nunca se ha podido juntar, entonces se van haciendo prórrogas cada vez que está por vencerse. Por otro lado la Constitución nos respalda en el deporte como derecho a todos los ciudadanos y el Estado tiene que proteger todo lo que hacen las instituciones deportivas, esto nos beneficia para sacar una ley que nos dé un amparo mayor”.
Juventud… ¿divino tesoro?
Cristian tiene 23 años de vida, los cuales pueden dividirse en dos etapas: una inicial, la del estudio primario, y la que continúa desde allí, donde finalizar la secundaria en una escuela nocturna se pelea con la necesidad de trabajar. En este contexto, ¿hay lugar para el deporte? “Me encantaría ir a un club, adoro el fútbol antes que nada, aunque todo lo que sea actividad física está bueno. Pero no tengo plata para gastar en eso, prefiero terminar de estudiar y después ver. Cuando puedo, salgo a correr. Si no, siempre están los potreros con amigos”, dice esbozando una tímida sonrisa, que oculta por un instante su mirada teñida con la sombra del cansancio.
Esta
situación en la actualidad se reitera en muchas familias
argentinas, donde los jóvenes deben dejar de lado el
desarrollo físico y emocional que otorga el deporte, para
asegurar a su familia y a ellos mismos el pan de cada día.
Los derechos esenciales de salud y educación amparados por
la Constitución Nacional parecen ser exclusivos de ciertas
castas sociales, donde además el pertenecer a una entidad
deportiva específica es un signo identitario ineludible.
Otros, tan sólo se contentan con un espacio verde donde
patear sus problemas a través de un armazón de cuero.
Por otra parte, están quienes quedan fuera del sistema y muchas veces son llevados por los vicios de la sociedad, cuando no sale a su rescate una institución para proteger su integridad. “Nosotros y otros clubes –explica el presidente de Echagüe - hacemos mucho en cuestión de becas deportivas, que van más allá de incluir al chico, sino también a la familia. Porque por ahí ellos tienen interés pero la familia no les da el apoyo necesario, o que el practicar un deporte tiene sus costos entonces si no los respalda ver como el club puede, por ejemplo, comprarle zapatillas, y eso es lindo porque se hace un entretejido, una red solidaria para que todos puedan participar en la actividad deportiva”.
El Club Atlético Olimpia también tiene un programa de becas, donde deporte y educación encestan al unísono entre las paredes de esta entidad. “Tenemos chicos del interior de la provincia, que viven en el club y estudian en la ciudad. Y desde acá los formamos en el deporte. No somos los únicos que hacemos esto, pero otros clubes les alquilan departamentos, acá tenemos hospedaje en el edificio”, comenta Juan Carlos Richard, integrante de la comisión directiva del Olimpia. Noel, con apenas 17 años, es uno de los beneficiados con esta iniciativa, “a mí me encanta el básquet, yo soy de San Salvador, estoy estudiando acá y puedo hacer lo que me gusta, que es el deporte. Acá son todos muy buenos, estoy muy conforme”, dice, y sale corriendo al llamado de “Oso”, lo que delata su altura para tan corta edad.
Educación, salud: ahora deporte
Cuando a los dirigentes de Acludepa se les
pregunta por el mayor logro obtenido dentro del área en que
se mueven, sin dudar la mayoría admite que fue la
incorporación
del Artículo 27 de la Carta Magna de Entre Ríos, el cual
corea: “El Estado provincial reconoce al deporte como un
Derecho Social y promueve el desarrollo de la actividad
deportiva como un medio de formación integral de la persona,
facilitando las condiciones materiales, profesionales y
técnicas para su organización y desenvolvimiento,
garantizando a todos los habitantes el acceso a su práctica
sobre la base de igualdad de oportunidades”. Además,
preserva
la existencia de las instituciones deportivas con fines
sociales, protegiendo su infraestructura.
Parece oírse desde las gradas a los clubes en
son de hinchada festejar este gol de media cancha.
De esta forma las entidades deportivas de la provincia, por su actividad se ven comprendidas en el rango constitucional, que de ahora en más posee el deporte como bien social, igualando en jerarquía a la salud y la educación. “Además, ayuda a proteger a las entidades deportivas. La reglamentación ya la tenemos, hay una ley de deporte del año 92 - 94, pero habría que agregarle algunas cosas, como la creación de un fondo para no tener que esperar un subsidio del Estado, que sale por ahí a ayudar a los clubes que tienen un problema, pero cuando están con la soga al cuello. De esta manera tendríamos un fondo especial por el cual nos darían algún crédito a bajo costo. Y tendríamos de donde solucionar el problema inmediato”, explica Hugo Grassi.
“Ese logro es importantísimo, qué esté a la altura de educación y salud es fantástico; y creo que es la única provincia que ha logrado eso, después tendría q reconocerse a nivel nacional”, anhela el presidente del club San Agustín.
Alejandra practica patín artístico desde pequeña, hoy con 21 años reconoce que está segura de su amor por esta disciplina. “Mi grupo se ha movido por muchos clubes, hasta que terminamos en el Neuquen, ahí se formó un equipo muy lindo de unos 60 chicos. He dejado por épocas, volví, pero nunca abandoné. Ahora mi tiempo no es el mismo por la facultad, pero sigo firme en esto”, expresa mientras sus pies dibujan figuras en el suelo.
No conocía sobre el reconocimiento del deporte como un derecho social, y al respecto adopta una actitud crítica y escéptica: “Me parece bien hasta cierto punto. Porque si eso significa que pueden gastar miles de pesos para estatizar el fútbol, obvio que no lo apoyo. Es como acá (por Paraná), se le da importancia al básquet, al fútbol un poco menos, pero los demás deportes quedan olvidados. Yo creo que en patín debería crearse un club sólo para eso, porque en donde estamos tenemos que ceder horas de entrenamiento porque las actividades principales de la institución tienen privilegios, y no debe ser así”, concluye entre enojada y triste.
Muchas críticas y agasajos pueden hacerse, el tema no se agota en una ley, en un artículo, ni mucho menos en una asociación y los logros loables que ésta obtenga. Pero algo es seguro: la función social del club de contener e incluir a los jóvenes para que practiquen un estilo de vida a través del deporte, en desmedro de los vicios a los que la sociedad parece arrojarlos cada día, no está en discusión. Por eso, cada año que cumple una entidad deportiva, que subsiste sobre sus cimientos, es razón suficiente para dar una vuelta olímpica.
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Los cinco clubes más antiguos de Paraná |
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Nombre de la entidad deportiva |
Fecha de Fundación |
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Club Atlético Estudiantes |
05 de mayo de 1905 |
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Club Atlético Talleres |
15 de mayo de 1907 |
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Club Paraná |
16 de junio de 1907 |
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Club Ciclista |
01 de junio de 1921 |
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Club Sportivo Urquiza |
03 de junio de 1926 |
Bibliografía:
Lugares concurridos:
·
Museo de la ciudad.·
Reunión Plenaria de Acludepa, viernes 04 de septiembre en el Club Recreativo.·
Club San Agustín.·
Club Echagüe.·
Club Talleres.·
Club Olimpia.·
Club Belgrano.·
Subsecretaría de Deportes municipal.
Documentación y personas consultadas:
·
Boletín institucional del Club Belgrano, año 1956.·
Propuesta estratégica para la promoción del deporte y el desarrollo de las instituciones deportivas, elaborada por Acludepa.·
Archivo del Museo de la ciudad, en relación a la muestra “Clubes son amores”, realizada en diciembre 08- enero 09.·
Página web de Acludepa: www.acludepa.com.ar·
Constitución Provincial de Entre Ríos.·
Censos Nacionales 1914 – 2001.·
Ley Nacional de Deporte 20.655.·
Ley Provincial de Inembargabilidad de los Clubes 9.580.·
César Gonano, presidente Club Echagüe y Secretario General de Acludepa.·
Hugo Grassi, presidente Club San Agustín, vicepresidente de Acludepa y Director de Deportes Federados de la Subsecretaría de Deportes municipal.·
Judith Abreu, asesora legal de Acludepa.·
Roberto Gerez, presidente Club Libanés.·
Juan Carlos Richard, integrante de la comisión del Club Olimpia.




